Historias de animales acogidos en Karpín
Historia de las Tortugas
En la instalación de tortugas acuáticas del KARPIN, se pueden ver muchos ejemplares y prácticamente todos tienen una historia casi idéntica. En las tiendas de animales parecen unos pequeños y coloridos “juguetes” sin importancia y es muy fácil caer en la tentación de comprar una o dos para regalársela a algún niño o niña de nuestra familia sin darnos cuenta de que lo que estamos regalando no es realmente un juguete sino un animal que crecerá, que necesitará unos determinados cuidados durante toda su vida (normalmente más de 30 años) y que como animal que es, también sufrirá si no le tenemos en las condiciones adecuadas.
Pero lamentablemente, cuando nos damos cuenta del error, ya es demasiado tarde y la tortuga está en casa y se ha convertido en un problema que hemos regalado a alguien que, muchas veces ni si quiera lo ha pedido.
Entonces es cuando se busca la disculpa para resolver la situación. Lo más frecuente es decir que la tortuga ha crecido demasiado y que “ya no podemos tenerla en casa”. Pero la realidad suele ser que es un engorro tener un animal que da trabajo, ensucia mucho el agua y huele mal, el niño o niña al quien se lo regalamos se ha aburrido de él y ya no lo cuida….
El resultado es que la tortuga termina, con suerte, viviendo en un parque con muchas otras tortugas, quizá demasiadas. Pero hay muchas otras que terminan muertas en casa porque nadie nos ha dicho cómo cuidarlas. O abandonadas en el campo pensando que hacemos un favor al animal, cuando lo que en realidad hacemos es, posiblemente, condenarle a muerte o convertirle en un animal invasor que acabará con paces, anfibios, tortugas y otros animales de nuestra fauna autóctona.

